El miedo a que la IA destruya empleo se concentra en las empresas que no la usan
El saldo de expectativas de empleo es de −6,5 puntos en el conjunto de las empresas españolas, pero entre las que ya usan IA es positivo. Todo el pesimismo viene del otro lado.


Las claves
- El 13,6% de las empresas españolas espera que la IA reduzca su plantilla y el 7,1% espera que la aumente: un saldo neto de −6,5 puntos. El 79,3% no espera ningún efecto.
- Entre las empresas que ya usan IA, el saldo es positivo en todos los sectores salvo hostelería y ocio. De ahí se deduce que entre las no usuarias el saldo no puede ser mejor que −8,1 puntos.
- Menos de una de cada cuatro empresas usuarias señala "automatizar tareas que antes hacían trabajadores" como su motivo principal. El motivo dominante, con el 40%, es optimizar procesos que ya estaban automatizados.
La discusión española sobre inteligencia artificial y empleo se sostiene casi por completo sobre proyecciones: porcentajes de puestos expuestos, estimaciones de tareas automatizables, escenarios a diez años. Existe, sin embargo, una fuente que pregunta directamente a las empresas qué esperan que pase en sus propias plantillas, y sus resultados dibujan un mapa distinto del que domina el debate. La expectativa de destrucción de empleo existe, es minoritaria, y se concentra de forma desproporcionada entre las empresas que todavía no han usado la tecnología.
Los números son estos. El 79,3% de las empresas encuestadas cree que la IA no tendrá impacto sobre su nivel de empleo. El 13,6% espera un descenso y el 7,1%, un aumento. Restando optimistas menos pesimistas, el saldo neto del conjunto es de −6,5 puntos: hay casi el doble de empresas que temen perder empleo que de las que esperan ganarlo. Ese es el titular obvio, y no es el interesante.
Quién sostiene el saldo negativo
El dato relevante aparece al partir la muestra en dos. Entre las empresas que ya usan sistemas de IA, la proporción de optimistas supera a la de pesimistas en todos los sectores de actividad salvo hostelería y ocio. Entre las que no la usan, los pesimistas superan de forma notable a los optimistas, con especial intensidad en comercio y transporte.
Como las usuarias son solo el 19,9% de la muestra, se puede acotar cuánto pesa cada grupo. Si el saldo agregado de las usuarias es al menos cero —que es lo que sugiere el propio análisis—, el saldo del 80,1% restante no puede ser mejor que −8,1 puntos. Es un límite superior, no una medición: el valor real es probablemente peor. Dicho de otro modo, todo el pesimismo agregado sobre el empleo procede de empresas que no han probado la herramienta sobre la que opinan.
Esto admite dos lecturas y conviene dejar las dos encima de la mesa, porque la fuente misma las plantea. Una: quien la usa descubre que complementa más de lo que sustituye, y ajusta su expectativa. Otra: quien ya tenía una visión favorable de la IA fue quien decidió adoptarla, de modo que la correlación va en la otra dirección. Con datos de un solo momento no se puede distinguir causa de selección, y quien afirme lo contrario está adornando.
Para qué se adopta realmente
La segunda parte de la encuesta desactiva otro supuesto del debate. Cuando se pregunta a las empresas usuarias cuál es el factor más relevante en su decisión de adoptar IA, el motivo más citado, con el 40% en IA generativa y el 35,5% en predictiva, es optimizar procesos que la empresa ya tenía automatizados. El segundo, con alrededor del 30%, es mejorar la calidad y la fiabilidad de esos procesos.
Automatizar tareas que antes realizaban trabajadores es señalado como motivo principal por menos de una de cada cuatro empresas. Sube al 35% en la industria, que es el matiz sectorial que hay que decir, pero en el agregado queda en tercer lugar. Y ampliar la oferta de bienes y servicios, que sería la vía de crecimiento por innovación, no llega al 10%. El retrato que sale de ahí no es el de una tecnología desplegada para sustituir personas: es el de una tecnología desplegada para afinar lo que la empresa ya hacía, con muy poca ambición innovadora.
Las aplicaciones concretas confirman ese perfil. Más de la mitad de las empresas usan o prevén usar IA en organización administrativa y en marketing; el 43% en ciberseguridad; el 37% en procesos de producción. En logística e I+D, menos del 30%.
El uno por ciento que conviene recordar
Antes de sacar conclusiones sobre impacto laboral hay un dato que ordena la escala. De ese 19,9% de empresas usuarias, el 60% declara un uso experimental o de piloto, el 34% un uso moderado y solo el 6% un uso intenso. Traducido al total: de cada cien empresas españolas de veinte o más empleados, doce están experimentando, siete hacen un uso moderado y una sola hace un uso intenso.
Discutir la destrucción de empleo por IA en España en 2026 es, con estos números, discutir sobre el comportamiento futuro de una tecnología que en la práctica está intensamente desplegada en el 1% del tejido considerado. Los principales frenos declarados por quienes no la usan son, por este orden, la falta de personal cualificado, que citan el 45,8%, los costes elevados, con el 40,8%, y la indisponibilidad de datos, con el 37,8%.
Lo que una expectativa no es
Cuatro reservas, y la primera es la que invalida cualquier titular fuerte: esto mide percepciones, no resultados. Una empresa que dice esperar un descenso de empleo no está anunciando despidos, y una que dice esperar un aumento no está anunciando contrataciones. Son expectativas declaradas por un directivo respondiendo un cuestionario.
La segunda es de calendario. El trabajo de campo se hizo en noviembre de 2024, hace veintiún meses. En un ámbito donde la adopción se ha duplicado en el intervalo, las expectativas de entonces pueden no ser las de ahora, y de hecho lo esperable es que hayan cambiado en algún sentido.
La tercera es el universo. La encuesta excluye a las empresas de menos de veinte empleados, que en España son la inmensa mayoría del tejido. Todo lo anterior describe a la empresa mediana y grande, no al autónomo ni a la microempresa.
Y la cuarta es una corrección que nos afecta a nosotros. En un análisis anterior citamos la comparación internacional de esta misma fuente como si enfrentara el 20% español al 46% alemán. No es exacto: para comparar con Alemania e Italia, el estudio restringe la muestra a empresas de más de veinte empleados excluyendo agricultura y construcción, y en ese subconjunto la adopción española es del 30,9%, frente al 13% italiano y el 46% alemán. La brecha con Alemania existe, pero es de quince puntos, no de veintiséis. Lo dejamos escrito aquí porque la corrección es parte del trabajo.
Metodología
Los porcentajes proceden del análisis publicado por el banco central español a partir de su encuesta sobre actividad empresarial, con trabajo de campo entre el 11 y el 25 de noviembre de 2024 y unas 6.300 empresas participantes. Son dato de fuente: el reparto entre descenso, sin cambios y aumento; los motivos de adopción; las aplicaciones; los obstáculos; y la distribución por intensidad de uso. El saldo neto de −6,5 puntos es una resta nuestra entre optimistas y pesimistas. El límite de −8,1 puntos para las empresas no usuarias es una derivación propia: se obtiene despejando el saldo del 80,1% que no usa IA en la media ponderada del total, bajo el supuesto explícito de que el saldo de las usuarias sea igual o mayor que cero. Ese supuesto no está cuantificado en la fuente, que solo lo describe por sectores, así que el número debe leerse como un techo y no como una estimación puntual.
Fuentes
Enlaces a las fuentes originales en las que se apoya esta noticia. Contrasta cada dato en su origen.
Preguntas frecuentes
- ¿Creen las empresas españolas que la IA va a destruir empleo?
- La mayoría, no. El 79,3% espera que no tenga ningún impacto sobre su plantilla, el 13,6% espera un descenso y el 7,1% un aumento. El saldo neto es de −6,5 puntos, es decir, hay casi el doble de empresas pesimistas que optimistas. Pero ese pesimismo se concentra entre las que no usan IA: entre las que ya la utilizan, los optimistas superan a los pesimistas en todos los sectores salvo hostelería y ocio.
- ¿Las empresas adoptan IA para reducir plantilla?
- Mayoritariamente, no, al menos según lo que declaran. El motivo más citado como principal es optimizar procesos que ya estaban automatizados, señalado por el 40% de las usuarias de IA generativa. Automatizar tareas que antes hacían trabajadores queda en tercer lugar y lo cita menos de una de cada cuatro empresas, con la excepción de la industria, donde sube al 35%. Las aplicaciones más extendidas son administración y gestión, marketing y ciberseguridad.
- ¿Cuántas empresas españolas usan la IA de forma intensa?
- Muy pocas. Del 19,9% de empresas usuarias, el 60% declara un uso experimental o en forma de piloto, el 34% un uso moderado y solo el 6% un uso intenso. Sobre el total de la muestra, eso significa que apenas el 1% de las empresas de veinte o más empleados hace un uso intenso de la IA, y el 12% está en fase de experimentación. Los frenos principales son la falta de personal cualificado (45,8%), los costes (40,8%) y la disponibilidad de datos (37,8%).

GonzaloFundador
Madrileño enganchado a la tecnología desde pequeño. Trabajo en finanzas pero la inteligencia artificial es lo que me quita el sueño. Creé Miuranews para seguirla de cerca y contarla en español sin hype.
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