Un estudio con 100.000 personas confirma que la IA ya supera al humano medio en creatividad — con un matiz importante
Investigadores de Montreal y Google DeepMind compararon modelos de IA con 100.000 personas en test de creatividad. La IA supera al humano medio en fluidez e ideas originales, pero el matiz importa tanto como el resultado

Hay una pregunta que aparece con regularidad en los debates sobre el futuro del trabajo con IA: si los modelos ya hacen mejor que los humanos en matemáticas, código y razonamiento, ¿qué queda que sea exclusivamente humano? La respuesta más común es la creatividad. Es el argumento que más tranquilidad ofrece y el que más difícil resulta de sostener.
Un estudio publicado en Scientific Reports en enero de 2026 y que esta semana vuelve a circular con fuerza por el sector acaba de complicar ese argumento de forma sustancial.
Un nuevo estudio masivo que compara a más de 100.000 personas con los sistemas de IA más avanzados de hoy entrega un resultado sorprendente: la IA generativa ya puede superar al humano medio en ciertos tests de creatividad. Build Fast with AI
El paper titulado «Divergent creativity in humans and large language models» fue publicado en Scientific Reports el 21 de enero de 2026. La investigación reunió a científicos de la Université de Montréal, Université Concordia, University of Toronto Mississauga, Mila (Quebec AI Institute) y Google DeepMind. El equipo de investigación incluyó también a Yoshua Bengio, fundador de Mila y pionero del aprendizaje profundo. Build Fast with AI
Que Yoshua Bengio — uno de los tres «padrinos del deep learning» y una de las voces más activas en el debate sobre los riesgos de la IA — forme parte del equipo que ha demostrado que la IA supera a los humanos en creatividad es una ironía que el propio estudio no esconde.
Qué mide el test y qué significa «superar»
La creatividad es un concepto suficientemente amplio como para que cualquier afirmación sobre «superarla» requiera precisión sobre qué se está midiendo exactamente.
El test usado en el estudio mide creatividad divergente: la capacidad de generar múltiples respuestas originales, inusuales y útiles a un problema abierto. El ejemplo más clásico es el Alternative Uses Task (AUT): dado un objeto cotidiano — un ladrillo, un clip, un paraguas — ¿cuántos usos distintos puedes imaginar para él?
La creatividad divergente se evalúa en tres dimensiones: fluidez (cuántas ideas generas), originalidad (qué tan inusuales son respecto a las respuestas típicas) y elaboración (qué tan bien desarrolladas están las ideas). El estudio encontró que los modelos de IA superan al humano medio en las tres dimensiones, pero con diferencias en la distribución.
La IA puede ahora superar al humano medio en ciertos tests de creatividad, según un gran nuevo estudio académico que comparó directamente el rendimiento creativo humano y de la máquina a una escala sin precedentes. Maginary
El matiz crucial: «superar al humano medio» no es lo mismo que «superar a los humanos más creativos». El estudio encontró que los modelos de IA se agrupan cerca del percentil 90-95 de creatividad humana en fluidez y originalidad. Pero los humanos más creativos — el 1% superior — todavía superan a los modelos en originalidad extrema: las ideas más genuinamente inesperadas y radicalmente nuevas siguen siendo territorio humano. La distribución de la creatividad humana tiene una cola larga de genialidad excepcional que los modelos no replican.
Por qué el resultado es más incómodo de lo que parece
La mayoría de personas que reaccionan al estudio lo hacen con una de dos respuestas: «claro, la IA puede hacer listas largas de usos de un clip, pero eso no es creatividad real» o «esto confirma que la IA ya supera a los humanos en lo último que les quedaba».
Ambas respuestas son imprecisas. La creatividad divergente — generar ideas originales y elaboradas a demanda — es exactamente el tipo de creatividad que tiene valor económico en la mayoría de industrias. El diseñador que genera cien variantes de un logo, el copywriter que propone veinte ángulos distintos para una campaña, el arquitecto que esboza diez alternativas de distribución — todos están ejercitando creatividad divergente de forma profesional. Y el estudio dice que un modelo de IA hace eso en el percentil 90-95.
Lo que el test no mide es igualmente importante. No mide la creatividad convergente — la capacidad de elegir, de entre muchas ideas posibles, la que es más apropiada para un contexto específico, con una comprensión del mundo que va más allá de los patrones estadísticos del entrenamiento. No mide la creatividad encarnada — la que surge de la experiencia vivida, del dolor, de la alegría, del paso del tiempo. No mide la creatividad con propósito — la que crea algo porque hay algo que decir, no porque se ha pedido generar ideas.
Las implicaciones para los trabajos creativos
El estudio llega en la misma semana en que China restringe los viajes de sus investigadores de IA, ByteDance anuncia 70.000 millones en capex y SpaceX fija las fechas del mayor IPO de la historia. En ese contexto, la pregunta sobre creatividad no es solo filosófica — es económica.
Si los modelos de IA están en el percentil 90-95 en creatividad divergente a demanda, la parte del trabajo creativo que consiste en generar opciones — la fase de ideación, de lluvia de ideas, de exploración de alternativas — ya no es la parte que los humanos hacen mejor. Eso desplaza el valor del trabajo creativo hacia las otras fases: la selección entre opciones, la comprensión del contexto humano que hace que una idea sea relevante, la ejecución que requiere habilidades técnicas específicas, y la dirección estratégica que decide qué vale la pena crear.
Es un desplazamiento, no una sustitución. Pero es un desplazamiento real que ya está ocurriendo en sectores como el diseño gráfico, la publicidad, el marketing de contenidos y la escritura de primer borrador. Los profesionales que han construido su valor en la fase de generación de ideas se enfrentan a la misma presión que los contadores cuando llegaron las hojas de cálculo: la herramienta hace mejor y más rápido la parte rutinaria de su trabajo, y el valor humano se desplaza hacia lo que la herramienta no puede hacer.
Lo que Yoshua Bengio dijo — y no dijo — al publicar el estudio
Que Bengio forme parte del equipo que publica este resultado es significativo porque Bengio no es un entusiasta acrítico de la IA. Es una de las voces más activas del sector en advertir sobre sus riesgos existenciales. Ha firmado declaraciones junto a Geoffrey Hinton pidiendo regulación urgente. Ha argumentado públicamente que los modelos actuales ya tienen capacidades que deberían preocupar a los reguladores.
Publicar un estudio que demuestra que la IA supera al humano medio en creatividad, siendo quien es, no es un acto de marketing tecnológico. Es una contribución científica a un debate que él mismo considera urgente. Y el debate que ese resultado alimenta no es «la IA es increíble» sino «si la IA ya supera al humano medio en creatividad, ¿qué tipo de gobernanza necesitamos para que eso sea beneficioso y no perjudicial?»
Es la misma pregunta que León XIV formuló el domingo en el Vaticano con la metáfora de la Torre de Babel. Y la misma que Jack Clark formuló en Oxford la semana pasada cuando admitió una probabilidad no nula de extinción. El estudio de los 100.000 personas no añade miedo al debate. Añade datos. Y los datos, en este caso, confirman que la pregunta sobre gobernanza no puede esperar a que la IA sea más impresionante todavía.
Fuentes
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